Los gobiernos y sus respectivas políticas no están exentos de responsabilidad, naturalmente, es más, muchos a debacles comienzan por la política de depredación de estos gobiernos; las injusticias, el hambre, la condena al subdesarrollo, las enfermedades, la discriminación, etc. También nuestros modos de producir, ¿cuánta energía necesitamos consumir para generar, a la postre, la cantidad de basura que desperdiciamos?, muchos comportamientos políticos, sociales o productivos se han convertido en una verdadera lacra para la vida en el planeta.
Si no hacemos nada, por pasiva, estamos colaborando con la destrucción y el salvajismo, es mejor ser conscientes y cambiar de conducta. Al margen de la responsabilidad de los mandatarios y de los magnates de la industria, a nivel personal, deberíamos tener el compromiso de transformarnos en sentido positivo, de armonizarnos con la naturaleza y con la vida. Esta, creo, que es la mejor forma, a parte de los compromisos colectivos, que también son importantes, de contribuir generosamente con este lugar tan maravilloso en el que vivimos, y que se llama Tierra.
Yo he comenzado por reflexionar y poner freno a la cantidad de energía que malgasto cada día en asuntos que podía ahorrarme de antemano, desde lo físico hasta lo espiritual. Cosas en las que no caemos, pero que son absolutamente innecesarias, y que en verdad no benefician a nadie en el fondo, es decir, cosas que caen en las arcas y los bolsillos de los avariciosos y de la gente falta de escrúpulos.
La premisa debería ser, desde mi punto de vista, meditar sobre ello desde el primer minuto de la mañana. ¿Es necesario tener que encender tantas luces en el transcurso de un día?. ¿Es necesario dejar puestos tantos pilotitos rojos y verdes durante veinticuatro horas, los siete días de la semana?. ¿Cuántas veces cojo el coche, pudiendo hacer el recado andando?. ¿Puedo conversar con alguién sin necesidad de consumir algo en un bar?. Y a nivel espiritual, ¿cuántos pensamientos de odio, rencor, reproche y otros etcéteras que no sirven para nada, afloran a mi mente sin control, y merman mi energía y mi positividad?. No sé lo que pensarán ustedes, pero yo voy a empezar por hacerme estas preguntas y dotarme de valentía para corregir todo lo posible. (Autor: Casiano Cerrillo Domínguez )