Wednesday 9 december 2009
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Un señor entra en un bar y pide un café. Es un periodista profesional y escribe habitualmente en un noticiario de ámbito local, su columna trata siempre de temas
políticos. Un conocido, de profesión albañil, lo saluda desde el otro extremo de la barra. Él le corresponde al saludo. Pero nuestro periodista, que normalmente va trajeado, en esta ocasión tiene
puesto un mono lleno de grasa. Se debe a que ha estado sustituyendo la correa de transmisión de su propio vehículo. Entonces se entabla un pequeño diálogo:
Conocido: ¿Se anda de mecánica?
Periodista: ¡Qué remedio, hay que hacer de todo!
C: Y después nos quejamos de la crisis. Somos nosotros mismos los que alimentamos la cadena del desempleo. Los verdaderos culpables de la situación
económica.
P: --No contesta-- (Sencillamente no sabe por dónde empezar a contrarrestar el “argumento”, aunque teorías no le faltan. ¿Cómo explicarle?)--Guarda un sufrido
silencio—
…Pero, aparece un espontáneo, que es electricista, y se mete en la conversación. Aclama haciendo uso del sarcasmo:
Espontáneo: ¡Claro, yo tengo la culpa de la puta crisis. Porque esta mañana estuve haciendo una chapuza de fontanería, después de que me han mandado al paro y cobro
seiscientos cincuenta euros. Con eso tendría que conformarme y pagar mi hipoteca de seiscientos cuarenta euros y haberle pasado el trabajo al primer fontanero que me hubiera encontrado! Porque la
banca, que “no ha tenido culpa ninguna de la crisis”, no puede dejar de cobrar, o yo tendré que verme en la calle con mi familia. Y como también soy culpable de haberme metido en una hipoteca por
haber nacido obrero y no ser el hijo de Bill Gates, me está merecido verme en la calle! ¡Ah, y también tengo la culpa del precio que adquirió la vivienda cuando me la compré. Claro,
como estaba todo el día especulando con el negocio del ladrillo con los diez euros que me sobraban de los mil doscientos que ganaba con mi trabajo! ¡Ay que joderse, lo que hay que escuchar!
¡¡Todos tenemos la culpa de la crisis, todos menos los mismos que la han provocado para quitarnos los poquitos derechos que nos habíamos ganado a base de palos!!
El electricista abandona el bar indignado, y, fin de la conversación.
He aquí, desde mi modesto punto de vista, uno de los principales obstáculos con el que nos encontramos en la actualidad a la hora de edificar un
bloque histórico aspirante, en el sentido que lo desarrollaría Gramsci en su trabajo “Introducción a la filosofía de la praxis”, con el objetivo de volcar la correlación de fuerzas
hacia un modo de conciencia superior, es decir, de contrarrestar el “sentido común” de los simples, con el “buen sentido” elaborado por los intelectuales progresistas, en
sentido estricto, y contra los intelectuales de las superestructuras, involucrados con el mediatismo simplista del sistema. Esto es; la imposibilidad de construir
hegemonía-aspirante, entre otros factores, está estrechamente relacionada con la merma de cuadros medios (electricistas en el ejemplo precedente) que sufren los colectivos
colegiados de izquierdas, siendo éstos los intérpretes más eficaces, capaces de introducir elementos de cohesión en los corazones del tejido social. Aunque en sentido histórico, de
contemporaneidad, no sea más que un devenir coyuntural negativo (en cuanto a la relación cantidad-calidad) del desenlace de los acontecimientos finiseculares. Si bien este factor
ralentiza el calado de la dialéctica en el seno de la contradicción principal, debe servir de aliento la encrucijada en la que se han metido los intelectuales orgánicos del
sistema con su defensa del capitalismo, expresada, en multitud de ocasiones, a modo de juicio laudatorio tras la caída del muro de Berlín.
La ineludible necesidad de enfocar una política de respeto a la ecología medioambiental como verdadero valor globalizante, la
imposibilidad de generar desarrollo sostenible (hegemonía del liberalismo a nivel internacional, frente al neoliberalismo), y las disputas interimperialista en clave a consagrar los viejos
monopolios (consolidación de los estados tapón –ej. Kuwait- en materia geoestratégica), el resurgimiento del anschluss y el lebensraum en el bloque europeísta
(hegemonía alemana en la construcción de la UE, con la incorporación a golpe de barbarie de su espacio vital), junto con otros epifenómenos derivados del desarrollismo precedente en el campus
occidental, de corte más o menos novedosos (avances en biología genética, la tecnología informática –ambos elementos positivos, pero difíciles de controlar en una dirección u otra-,
la” incorregible tendencia” a exprimir al Tercer Mundo aun superado el periodo de Guerra Fría…etc). Todo esto en medio de una crisis económica global, y provocada por el imperialismo, para
sustraer el máximo de plusvalía en clave a potenciar respectivamente sus posiciones geopolíticas. No parece que el modelo escandinavo pueda seguir vendiéndose por mucho tiempo, good
by a la economía del bienestar. Son sólo algunos elementos que deben servir de cohesión para la izquierda a nivel mundial. Habemus trabajo (altruista).Casiano
Cerrillo Domínguez, 8 de diciembre de 2009.